Hombres

La mayoría de los hombres son unas güevas

6 febrero, 2013

La verdad es que la mayoría de los hombres son unas güevas. Claro, existe el perro asqueroso y despiadado que rompe corazones solo con una mirada y se mete en nuestras vidas como un ventarrón. Ese mismo que por años ha interiorizado los juegos de la conquista y los hace casi como respirar. Esos que sin siquiera proponérselo lo envuelven a uno en la necesidad auto creada de estar con ellos y recorrer lo irrecorible a sus lados.

Claro, de esos hay, sí, bastanticos, y son los inolvidables, al fin de cuentas se quedaron hechos cicatrices, pegados en nuestra piel. Se eternizaron sin cautela, por hacernos doler y sentir lugares que no sabíamos que podían doler o que podían sentir. Por la locura a la que nos llevaron, porque al mirar para atrás nos hicieron ser algo que no éramos, haciéndonos irreconocibles. Por convertirnos en súper mujeres sacado fuerza de las entrañas para luchar por ellos, por un imposible que necesitábamos ver posible.

A esos los recordamos nítidamente, en colores, en cámara lenta y con una sonrisa que trata de explicar cómo carajos se metieron tan adentro de uno y causaron tantos daños, ahí, en las profundidades. Pero la verdad es que la mayoría son unas güevas.

A lo bien. Quiero desmontar ese mito de que todos son malos. Perros. Crueles. Sin sentimientos. Hoy voy a salir a defenderlos. Aun si yo, que aquí con letras o con mi discurso recurrente he afirmado más de una vez que la mayoría son de lo peor que hay. Pero no es así. A lo bien que no.

Sucede que esa minoría, los infelices esos, son los jugados que saben darnos y quitarnos lo que queremos que nos den y nos quiten, en la medida exacta que nosotras necesitamos para mantenernos ahí, loquitas. Y entonces llegan, y nos dan torrenciales de emociones y nos crean abismos que estamos dispuestas a saltar por ellos, y nos construyen un nuevo mundo que gira más rápido a su lado, y claro, cómo no, se meten como con un excavadora y cavan y cavan, hasta alcanzar hasta los huesos.

Y raspan. Duro. Y por eso ahí se quedan. Cicatrizados. Tatuados. Y uno los recuerda o sabe de ellos y ese raspón es como si se removiera. O palpitara. O reviviera. Desgraciados que supieron y saben doler.

Pero la cosa no es así. ¿Y la verdadera mayoría? Esos que realmente nos rodean. El hermano que hemos visto muerto de la borrachera por un mal amor. El primo que queremos presentar por buen tipo. El amigo que sueña con encontrar la mujer perfecta. El amigo del amigo que pide consejos. El mejor amigo del mejor amigo que vive con el corazón roto. El del trabajo que llega preguntando qué hacer. Todos esos, ¿esos qué?

Esos que se hacen líos y se enredan a la hora de tratar a las viejas. Se vuelven torpes y hacen todo lo que saben que no tienen que hacer. Los que dicen tonterías y se entregan sinceramente en menos de un mes. A esos nadie los recuerda. Esos que en vez de raspar los huesos intentaron acariciar el corazón, ¿esos qué?

El novio bonachón al que uno le dio tres vueltas. El enamorado que siempre ha vivido con la ilusión de estar con uno. Los que hacen todo lo que soñamos. El que nos ve como la mujer perfecta. El que siempre ha estado ahí. Al que le raspamos el alma. Al que vimos llorar por nosotras. A esos, a esos si los recordamos en blanco negro, en cámara rápida y casi saltamos de nuestra lista de recuerdos.

No es justo sabiendo que a esos son los que deberíamos dejar entrar hasta adentro muy adentro. Y la verdad sea dicha: nosotras nos dejaríamos y qué más quisiéramos que un tipo de estos se nos robaran nuestro para siempre. La cosa es que la mayoría de hombres son unas güevas y no saben cómo carajos meterse hasta allá, hasta el alma.

Y es que estoy absolutamente convencida, léase bien, segura que ningún hombre no es capaz de conquistar a la mujer que quiera. Son capaces. Todos. A Todas. Solo que se agüevan, se creen incapaces y entonces, lo son.

Así es que los hombres no son unas güevas, solo que a veces se creen y se convierten en ello, pero si sacarán –todos- el león que llevan dentro, porque todos tienen uno, alcanzarían a cualquier mujer.

Y lo mismo pasa con las mujeres, conmigo, en el sentido contrario y al revés. Los tipos se acuerdan de las que saben llegar, las que los hicieron llorar y decir que todas somos iguales. Por eso he de recordar cuando me agüeve, que debo sacar la gata que llevo dentro, porque la excavadora, ya la tengo y bien jugueteada así que al próximo le voy a llegar más allá de los huesos.

Así que nada. A sacar, leones, gatas y a engallar la escavadora mis hijos. Los veo.

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21 Comments

  • Reply Andrés 6 febrero, 2013 at 2:15 pm

    Me gustó el artículo y me pregunté cómo sería un mundo sin “güev_as” por parte y parte y lleno de “leones” y “tigresas”. La conclusión es que existiría el mismo dilema; seguirían habiendo l@s que son más y l@s que son menos y por ende l@s que te mueven el piso y l@s que no.

    Para mí es una cuestión de ciclos y balance. Pienso que todo el mundo debe pasar por una etapa de conquista (el nivel, gustos y estilo dependiente de cada individuo) al igual que una etapa de sentimentalismo (conocido en este articulo como “la güeva” ) para así adaptarse a cada situación donde sea necesario sacar un poco (o totalmente) el tigre o la tigresa pero siempre buscando el balance con ayuda de su experiencia.

    En lo personal, siempre me ha gustado el siguiente dicho: “Una dama en la calle y una puta en la cama”.

    • Reply Andrés 6 febrero, 2013 at 2:17 pm

      Nota: ese NO es mi correo ; )

  • Reply carusa75 6 febrero, 2013 at 8:18 pm

    que me llegaste al alma y que decidi conwuistarlo porq vale la pena….gracias eres una divina 😉

  • Reply Ximena Rios 6 febrero, 2013 at 9:16 pm

    Yo me arriesgue a querer Uno que me demostro que se moria por mi, pero ahora, que llego hasta huesos, se quiso marchar, dejandome aquí, con la vida vuelta nada!!
    Pero la verdad…. Me hizo muy feliz!

    • Reply Isabel Cristina 1 marzo, 2013 at 7:20 am

      Totalmente de acuerdo Ximena. Pero la pregunta ahora es, y a ese que nos demostro querernos y morirse por nosotras, y uno se enamorò hasta los huesos y se han marchado ¿Qué hacemos? ¿Còmo lo recordamos como lo lindo que fue? O como el hombre con horrible despedida que nos tiene hechas nada? ????????
      El amor triunfará, pero a veces la espera se hace tan larga que a uno se le olvida cortejar!!

  • Reply zavilar 6 febrero, 2013 at 11:14 pm

    Coincido palabra por palabra!! Una abrazo.

  • Reply Keila Fonseca Altahona 7 febrero, 2013 at 9:25 am

    Porque sencillamente estoy tan conectada contigo que parece que te proyectaras en mí. Es siempre fácil enamorarnos y hacer indispensable para nuestra vidas a ese GÜEVON que no hace más que lastimarnos pero del que siempre está pendiente hasta de nuestro respirar a ese ni lo miramos precisamente por GÜEVON, pero éste último es otro tipo de guevon porque este es un guevon lindo, del que nos gustaría enamorarnos pero sencillamente es imposible por querer tanto a un GÜEVON que desangra el corazón de una GÜEVONA que se enamora de ellos.

  • Reply Carolina 7 febrero, 2013 at 10:08 am

    Creo que a lo largo de la vida nos tocan algunas veces chicos buenos y chicos malos, pero especialmente en esto días los buenos me han hecho recordar lo dulce y lo tierno que es la existencia y lo bonito que me hicieron pasar, esos que me han regalado no solo su recuerdo constante, bello y forever en mi corazón, sino esos lindos detalles desde un pez en una linda pecera hasta llegadas a Santa Marta de otro país para solo darme un abrazo y hacerme volver a sentir otra vez esa princesa que fui con él y deje escapar no solo para que él fuera en busca de sus sueños ahora lo veo que fue un tiempo para aprender a extrañar lo que fue él , lo que fueron sus detalles únicos, sus locos sueños en conjunto y lo que parece que es una amor para siempre o bueno eso espero, o bueno no sé si sea para siempre, lo importante es el que es el ahora, el ya.

    • Reply dani star 8 febrero, 2013 at 1:43 am

      el que fue fue princesa , ese que tu describes que nos deberia tocar cuando ya tengamos nuestros errores bien repasados , ese que no se merece estar sin nosotras , ese que dejamos ir y que nada nos garantiza que vuelva , pero los recuerdos no siempre son malos. que vivan los hombres , de esos hombres tiernos que todavia existen

  • Reply Keyner A. 7 febrero, 2013 at 1:22 pm

    Y pues nada, completamente enamorado de tus palabras, sencillamente tu mente es una cosita fuera de lo normal, me fascina. Y sí, son unos güevones, unos maricas, creo que si se proponen algo lo consiguen, por eso dicen que “No hay mujeres difíciles, sólo hombres güevones”. Un 10 este post, de verdad te luciste, con éste y todos los que pones. También hay mujeres güevonas, que se dejan y se dejan, y no, no debe ser así, tienen que sacar esa “cabroncita” que llevan dentro.
    Se enamoran del güevon que las lastima, y el otro güevon que siempre está ahí, como su angel de la guarda, no lo miran, y él por GÜEVON, queda ahí, ahí, sin hacer una carajo.

  • Reply dani star 8 febrero, 2013 at 1:41 am

    yo conozco uno de esos que vive detras dle recuerdo de aquella que lo dejo , que escucha canciones y llora a mi lado , que sabe que esta despechado y ya lleva un largo rato asi , pero de esos mismos princesas que cuando salen a la selva de mujeres se convierten en otro mas DE LOS GUEVONES , que se hace el malo , el rompecorazones , que fuma para ahogar sus penas y porque cree que las mujeres lo ven “mas hombres” ese que al mismo tiempo es todo y nada , del que estoy profundamente enamorada pero como dije al principio , “vive detras del recuerdo de aquella..”

    • Reply Jessi López 8 febrero, 2013 at 3:19 pm

      Por que las mujeres no podemos es dejar en nuestros corazones esos que dan la vida por nosotras!!! Y olvidar a esos que sólo nos envolvieron con sus “finos” coqueteos? Grrrrrr!!! Por que será tan difícil

      • Reply dani star 8 febrero, 2013 at 11:41 pm

        jesiii porque hacemos todoo tann complicado

  • Reply Kcm 11 febrero, 2013 at 6:36 pm

    Truee!!! 🙂

  • Reply KElly AnDreą 11 febrero, 2013 at 6:47 pm

    Hasta los huesos!

  • Reply Miguel Gomez 15 febrero, 2013 at 9:27 pm

    Porque si saben que hacer ese tipo de cosas, convertirse en felinas no las lleva a nada, porque si saben lo doloroso que es que alguien hiera sus corazones lo hacen con otras personas?

    Puede que duela cuando se recuerda a alguien que nos hace sufrir, pero el dia en q esa persona que nos hirio tenga un poco de conciencia vera lo dificil que es saber que se tubo a alguien que quiso mucho a uno y lo dejo ir, prefiero el otro extremo a tener en mi conciencia clavada al idea que fui yo quien fallo pues ese es dolor que nada puede curar, las heridas que alguien nos causa con el tiempo pasan y alguien nuevo llegara para hacer que las olvidemos.

    Ademas que gracia tiene continuar con esa cadena de dolor? Si nos dejamos llevar por el dolor del momento no ganaremos nada, ya lo dice una bella cancion “Teniendo penas un corazon, es un mal consejero” y es cierto. Mujeres, ustedes son seres perfectos, es cierto que son la version mejorada de nosotros los hombres y por eso se lo malos que podemos llegar a ser y nada lo justifica pero ustedes, no vale la pena que se bajen de ese altar en el que estan y se mezclen en nuestra inmundicia para darnos una leccion, no pierdan lo mas bello que las caracteriza solo por que un sapo disfrazado de principe les rompio el corazon, no valemos tanto como para que dejen de ser el ser mas hermoso y perfecto de la creacion solo por hacernos sentir lo mismo, no ganan nada al hacerlo pero eso si pierden mucho cuando permiten que el aura maligna que se encuentra en este mundo por nuestra culpa las impregne de su suciedad y contamine sus puras almas.

    Pueden darnos lecciones pero sin la necesidad de revolcarse en el lodo que nosotros tenemos siempre

    Piensenlo!!!

  • Reply Antonio Luis 18 febrero, 2013 at 12:59 am

    Princesa Samaria me encantó tu blog: Sencillamente genial.Sigue escribiendo de ti, de tus pensamientos, de tus amigas, de lo que haces un domingo por la tarde jajaja en fin.. y por supuesto de nosotros los hombres. Aun no encuentro un blog alternativo de un hombre que escriba asi como tu. Existira? Si no tocara ser el primero, aunque me falta un cumulo de experiencias. Saludos desde Santa Marta CO. Antonio L. Un abrazo (:

  • Reply Packypacz 18 febrero, 2013 at 5:46 pm

    Todos tenemos gatas/leones por dentro, pero siempre hay ese alguien que te agüeva (el que te agüeva a ti puede ser agüevado por otra) TODOS pueden llegar a ser los buenos/malos del paseo. La solución está en no meterte de corazón sino de “cabeza” , siempre pensando xq con la gueva siempre llevas el control cuando tu eres el gueva reaccionas con emoción. ( just a thought 😉 )

  • Reply Mafaldita 19 febrero, 2013 at 5:39 pm

    Conseguí al perfecto que me ama, me quiere, me consciente, da la vida por mi …. es todo un príncipe azul, pero ese es su mayor problema, yo no quiero príncipes, no soy princesa, no quiero ser rescatada, quiero alas, independencia, que me sigan el ritmo aunque vaya mil …en cambio está el amigo chevere que me dice le gusto, pero sólo me lo dice con la mirada, el que nunca me deja nada en claro y me manipula con una sola llamada, al que olvido cuando me da la gana, pero si se aparece, mi seguridad y valentía salen por la otra puerta. Ese, ese estúpido es mi retroescavadora, y el otro bobo, es mi más linda Güeva

  • Reply ahmed_i 20 febrero, 2013 at 3:13 pm

    bueno chicas yo estoy preparado para que me excaven todo lo que quieran …huesos tengo hasta para regalara ..atte : Peter La Anguila XD jahaah …I’m sexy and i know it !!

  • Reply Annie 19 abril, 2013 at 5:54 pm

    Mi novio, es uno de esos “perros” que saben como llegate hasta lo más profundo del corazón que no hace todo lo q digo sino lo q el dice cuando el quiere, aunq acepto q en oraciones es lindo y complaciente. Yo soy la típica vieja sumisa, de su casa, linda, q todo lo hace como tiene q ser, soy como ” perfecta” pero ya estoy cansada de eso, pq siento q más q enamorado de mi, esta con migo pq el entré todos fue el único q pudo llegarme al corazón, más no pq yo sea esa q lo vuelve m… Quiero cambiar, quiero ser una hp con todo y ropa, q lo ebamore y lo vuelva loco, q le Pelé son miedo a perder y q diga lo q siente. No es fácil dar ese giro en mi vida, pero lo voy a hacer, pq no quiero ser esa q la olviden rápido sino esa q se le meta hasta lo más profundo del corazón y la cabeza.

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