Amor Libertad Mema Carrillo

"Extrañar es el costo que tienen los buenos momentos"

24 febrero, 2016

Haz click aquí para oir mientras lees

Al abrir los ojos esta mañana cayó sobre mi pecho, alma y corazón, el peso de tu despedida. Qué sensación más rara, pensé. El vacío me hacía sentir que algo dentro, pesaba tanto que no me permitía respirar ni moverme con ligereza. Agarré el celular con la noble esperanza de que fuera muy tarde y así no tener todo el día por delante para sentir lo que estaba sintiendo. Pero eran las ocho de la mañana. El día y el malestar emocional apenas se abrían ante mí.

Rectifiqué y todavía no me habías escrito con todas las formalidades, agradecimientos y parafernalias de lo que se suelta con amor. Ya escribirá, pensé, ojala no lo haga, no es necesario, pero lo hará. Si bien todo el tiempo tuve conciencia de nuestra carrera contra el reloj, de nuestra fecha de vencimiento y de la poca amable sensación de pérdida que se me vendría encima (más que de ganancia por todo lo que vivimos) y estaba esperando el momento de volver cada uno a su camino, nunca imaginar es tan real como sentir.

Le escribí a María y le informé que no estaba triste pero tampoco estaba feliz. Solo estaba siendo víctima de un peso mayor que yo en el pecho. Me propuse ir a entrenar para ver si el esfuerzo y el movimiento hacían más liviano ese peso en el pecho. Justo cuando llegué, escribiste. Gran güevonada, me dije. Los dos somos conscientes de lo que vivimos y sentimos, dar las gracias y ponerle un final a lo que ya habíamos dado por finalizado estaba demás. Sin embargo, con el ánimo embolatado y con la plena certeza de haber ganado más de lo que estaba perdiendo, te respondí y te solté con amor, como nunca, jamás de los jamases en mi vida, había soltado algo, ni un lugar, ni una persona, ni alguna situación. Sin ego, sin rabia, naturalmente con ganas de más, con preguntas, con desesperanza, pero con transparencia y con el corazón.

Te respondí: “Nico, gracias a ti. Fui descaradamente feliz. Despertaste emociones que no sabía que tenía. Me arrastraste a ser como no sabía que era. Me desafiaste la mente y el corazón. Mientras te mostraba la ciudad, tú me mostrabas cosas en mi al mismo tiempo que me di permiso de abrazarme a todo eso que me gustó de ti. Sé que te va a ir excelente en todo. Y desde donde éste siempre estaré pendiente y muy orgullosa de ti”. Formalidades, porque lo que fue, fue mucho más dulce y alucinante que este mensaje corporativo.

Respondiste, pero cualquier cosa que viniera estaba de más, así que te mandé un abrazo y te dejé ir. Insististe con un chiste, pero ya te había soltado. No era necesario decir más, sentiste lo que sentí y sentí lo que sentiste. Fin.

Esto nunca me había pasado, pienso ahora. Pero nada de lo que pasó contigo me había pasado. Soltar con amor por lo menos no. Dejarme sentir como sentí, de pronto por allá cuando tenía 18 años cuando Ale, mi novio de esa época, apareció en mi vida. Pero no estoy segura, eso fue hace tanto que lo olvidé ya.

Hace un sol increíble hoy en Lima, pero aun así el día esta gris. Y he tratado de todas las formas de sonreír por lo que fue, pero mi mente romántica fantasea con que necesites desafiar el tiempo y la distancia por mí. Que lo quieras intentar. Sentir que fue tan mágico y soy tan espectacular y diferente a todas las demás para ti que vale la pena intentar ver qué. Pero yo sé que es más que emociones y no se trata de mí, sino de la situación. Pero ya lo descubriste, soy una romántica de mierda y siempre quiero que el amor deshaga los imposibles.

Así que me hablo. Me digo que fueron días increíbles. Que gané. Que por más que hoy sienta que perdí (a ti y a lo que fui contigo y sentí por ti), gané. Gané en confianza al amor. Gané en saberme y dejarme ser un mar de ternura. Gané en darme permiso de sentir. Gané al abrir, de par en par, mi corazón. Gané al seguir sintiendo y regalándote sentimientos muy a pesar de mi miedo. Gané al saber que serían solo diez días e iba a doler cuando se acabara pero continué sabiendo que serían los diez días más apasionantes de mucho tiempo. Gané al dejarme abrazar por tu alma. Gané al creerte que te parecía espectacular. Gané al creerte. Gané al enfrentarme. Gané al ganarle a mi miedo, a mis inseguridades y a los conceptos errados que tenía de mi misma. Gané teniéndote a ti. Gané dejando que me tuvieras a mí tal cual soy.

Por años he estado con manes entregando poquitos de mí y con mucha reserva y celo. Donde me paraliza el miedo a que se fueran o a que se quedaran. Donde me mostré fría y fuerte. Donde no me dejé conocer porque no fluía esperando siempre un final prematuro. Donde siempre estuve a la defensiva y sobre todo incrédula de ellos, de sus sentimientos, de sus piropos, de sus palabras (es más fácil no creer). Hoy, gracias a ti, descubrí que no me entregaba, y que todos ellos fueron pasos en falso que me acercaron a ti para que me trajeras a este momento de mi misma.

Así que sí, gané. Sobre todo porque el día siguiente que te conocí y con tu sonrisa aventurera y soñadora, con tus ojos verdes mirándome fijamente retando mis siempre esquivos sentimientos y con tus palabras siempre bien medidas, sensualmente moduladas y ridículamente maduras me dijiste que te gustaba y que, pretendías salir conmigo los 12 días que te quedaban de tu viaje, a lo que yo, con mi particular forma de lanzarme a cualquier aventura ligera y superficial de amor pero pocas veces seria y trascendental respondí; yo no salgo con nadie por más de cinco días.

Y ya ves, fueron los que fueron, los que finalmente tu quisiste, reales e intensos, descarados y vivos, complices y arrolladores. Fueron exactamente lo que tenían que ser mientras día a día asumía el costo de los buenos momentos que tuvimos: extrañarte hoy -pero sí que valió infinitamente la pena-.

You Might Also Like

8 Comments

  • Reply Maria 24 febrero, 2016 at 6:07 pm

    Y te leo y me da mas miedo intentarlo. Que horrible sensación esa de dejar ir. Creo que he dejado ir mucho y no puedo con otro mas.
    Pero te vuelvo a leer y me dan ganas de quitarme esa tonta coraza que no me deja experimentar, conocer y aprender de ese otro que está por allá esperando que le abran la puerta para llegar a revolcarme el mundo.
    Creo que debo volverte a leer para decidirme ya de una vez!

    Pdta: eres la más. Siempre llegas en los mejores momentos.

  • Reply mari 24 febrero, 2016 at 8:37 pm

    Por ti he tomado la decision de hablarle.. un adios será lo mejor

  • Reply Nancy 25 febrero, 2016 at 2:07 am

    Aw, ahorita estoy pasando por algo así, pero con un hombre que no tuvo los pantalones de despedirse, y que a cambio prefirió decir que seguiríamos con la relación, y que desde su partida poco a poco me ha dejado claro que en realidad no es lo.que quería, que seguramente en realidad lo dijo para evitarse un drama o algo así. En fin. Me gustó mucho esa frasse que usaste “soy una romántica de mierda y siempre quiero que el amor deshaga los imposibles”.
    Nimodo, a veces se gana y otras se pierde, solo que a veces las caídas son más grandes que otras. 🙁
    Saludos. Y gracias por compartir estas cosas que nos sirven aunque no lo creas. 🙂

  • Reply Clau 25 febrero, 2016 at 1:03 pm

    Y si, yo también concluyo que gané. Gané momentos, besos inesperados, mensajitos y llamadas que hacía rato no tenía y gané la sensación de sentirse querida, deseada, pensada y soñada por un instante. Instantes que valen y se quedan como buenos recuerdos. Ahora a esperar quien viene, quien sigue, quien mas me sorprenderá.

  • Reply Candelaria atencia 25 febrero, 2016 at 11:37 pm

    Siempre que me encuentro en x situación, da la casualidad que te pasa lo mismo o te inspiras a escribir sobre eso y siempre me siento relacionada a tus escritos, por eso digo extrañar se hizo para valientes.

  • Reply Kathy Malaver 26 febrero, 2016 at 4:39 pm

    Casualmente estoy pasando por una situación así, también tiene ojos verdes, también me devasta su ausencia. Eres la mejor y más talentosa.

  • Reply la mama 29 febrero, 2016 at 4:28 pm

    Así, la vida solo es de momentos bonitos… la felicidad no es eterna.

  • Reply thevikingfashiongirl 2 marzo, 2016 at 4:53 pm

    Porque al final, ganaste más que cualquiera. Te adoro

  • Leave a Reply