Libertad

Certezas

28 abril, 2016

Mi mamá dice que está aburrida que use tanto la palabra “certeza”. Que en cualquier cosa que escribo, ahí está. Como una obligación. Como un enamoramiento eterno. Con descaro y sin vergüenza alguna de abusar de ella. Que qué tal un sinónimo o cambiar la frase u olvidarme de ella.

Pero no puedo. Porque la vida se trata de eso. De buscar y encontrar certezas. De ir por el mundo descubriendo, aprendiendo y viviendo en una eterna evolución de uno mismo. Entender qué es lo que hay que mejorar y luego, cómo hacerlo, y después afrontar el proceso y no desertar. Y en todo ese camino estar abierta y muy atenta a todas las revelaciones que se van apareciendo. Y ahí, ahí es cuando llegan mis benditas, adoradas y consentidas; certezas.

Y que estas me ayudan a andar con mucha más tranquilidad y positivismo, alegría y paz por el mundo, por los laberintos de los que quiero y por las rutas de mí misma. Me dan luces y me ayudan a acelerar el paso. Me quitan miedos y me hacen poder ver la vida desde una posición mucho más objetiva y menos apasionada. Porque en últimas las certezas no son más que el resultado del entendimiento emocional de caídas, errores, pruebas, ensayos, emociones y algunos dolores.

Es que son tiempos de certezas. Y estas van mucho más allá de entender algo. Es saber, estar seguro, sin espacio a dudas, de algo, como por ejemplo, que todo va a estar bien. Siempre y aunque no parezca. Es creerlo y por eso, relajarse en el proceso y disfrutarlo. Es ir por la vida sabiendo que por más gris que todo parezca, luego el mundo se llena de colores. Fluorescentes.

Es saber que nadie llega en vano a nuestras vidas. Que todas las personas que se nos acercan son un espejo que refleja lo que somos. Por eso se raya y nos choca cuando algo de ellos no nos gusta, porque justito nos lo están mandando para que veamos cómo eso lo llevamos dentro y no nos deja avanzar. Igual lo bueno. Porque todos son maestros que vienen a mostrarnos lo que no podemos ver. Por eso, ir contra otros, es ir contra nosotros mismos.

Que el mundo es un lugar amigable y que por cada persona que nos quiere dañar el camino, hay veinticinco con el alma dispuesta y feliz por darnos una mano para ayudarnos a escalar. Que todos tenemos tiempos diferentes de aprendizaje y que por más que queramos acelerar el de los que queremos, hay que esperarlos, pacientes, al lado y con amor. Que siempre vale la pena dejar el miedo, coger los motetes e irse a cumplir eso que tanto tiempo hemos cargado en el corazón. Que la vida premia a los valientes y la gente los quiere, los admira y los ayuda. Y los valientes, por valientes, se quieren mucho más a ellos mismos.

Que no hay necesidad de estar en ningún lugar donde la felicidad plena no sea la protagonista porque la vida cambia en un segundo y es una verdadera pérdida de tiempo y de uno mismo no ser feliz ni trabajar por serlo. Que uno debe estar con la gente que lo hace sentir realizado, que le ayuda a construir y lo complementa. Y que ya no estamos para estar por estar.

Que el miedo existe y es enorme y muy ingrato. Que nos paraliza y no nos deja avanzar. Que nos jode y nos estanca. Pero que, aunque a veces no las veamos, todas tenemos unas agallas poderosas adentro, que hay que sacar y seguir adelante a pesar de éste. Porque todos tenemos miedo, la diferencia es los que se dejan o no, de él.

Que los desamores son aprendizajes. Que se trata de vivir intensamente para tener un pasado satisfecho y emocionante en historias. Que el amor va a llegar, en el momento que tenga que ser. Que la familia es el lugar más seguro del mundo y las amigas son la escuela más divertida de todas por las que tenemos que pasar.

Que el corazón habla y hay que escucharlo porque siempre tiene razón. Que críticas siempre van a haber y por eso está en uno dejarlas seguir derecho sin que entren al corazón. Porque lo que piensen los otros de nosotros, no lo hace real. Que no hay que resistirse a los cambios porque no son pérdida, sino oportunidades para nuevos y mejores oportunidades. Que uno crea las oportunidades. Y trabaja por ellas.

Que no dudemos en despilfarrar amor a donde lleguemos porque mucho amor, nunca es mucho amor. Y mil certezas nunca serán suficientes certezas. Por eso, yo sigo aprendiendo de la vida y seguiré acumulando certezas. Porque son bonitas y sí, es mi palabra favorita.

Sorry ma, te tienen que estar doliendo los ojos con tantas “certezas”.

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4 Comments

  • Reply María Mercedes Rivera 28 abril, 2016 at 4:46 pm

    Te amooooooooooooo

  • Reply la mama 28 abril, 2016 at 5:06 pm

    Jajajajaja, ya las veo doble…. claro! con la CERTEZA que sabes usarla en el momento indicado:
    Te amooo!!!!

  • Reply Evelyn 30 abril, 2016 at 8:18 am

    Justo cuando más necesito esas bonitas palabras…

  • Reply Ale 3 mayo, 2016 at 8:01 pm

    Como aquellos amores que no nos generan certeza y que uno no está nada seguro de ellos, por qué no es de uno. Pero quiere creer que si, que todo va estar bien, pero no. Y tienes la certeza de que no es como crees, hasta que te chocas con la realidad de que ya se fue porque no te pertenecía, como ahora.

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