amor Life Style

<3

13 noviembre, 2016

Me gusta el corazón. El mio. Está loquisímo, de hecho, es un desastre despistado y tierno. Intenso. Le gustan los saltos y las sorpresas. Es especialista en eternizar amores fugaces. Es buena onda y cool. Aunque a veces, muy cerrado, eso sí. Y caprichoso. Y cerrado, otra vez. Aunque en momentos se emociona con facilidad y se agita con tanta fuerza, que me pone a mi, entera, a temblar. Parece que quiere salir corriendo arrebatado y entregarse, pero qué va, es celoso con él mismo y aunque es buena gente  y amoroso, se queda tranquilito en su casa siendo suyo y de nadie más. 

Es un romántico sin remedio, pero se deja convencer siempre de la cabeza para encontrar la prudencia y la objetividad. Pero, aceptemoslo, mi corazón es un alma aventurera. Siente una atracción morbosa por los terrenos desconocidos y si bien los odia, se sabe mover muy bien en ellos. Es un maestro en controlar sus temperaturas, puede llegar a ser tan frío que me asusta y tan calientito que parece una casa en Navidad. Y tiene algo que me llama la atención; con la misma velocidad que se complica, se desenreda.

En verdad es todo hippie. Le gusta el amor y le gusta la gente a la que le gusta el amor. Su lema de vida es “amen a quien les de la gana, pero amen, de verdad y con furia. Con cada centímetro, con cada suspiro, con cada latido”. Ya les dije, es todo coleto. Sabe que todo el mundo tiene algo especial y que todos, o sea, t-o-d-o-s, unos más en el fondo que otros, no dejan de buscar su corazón partner dentro de tantos corazones. El que se quedará ahí poniéndolo a latir rapidito por siempre.

Pero este corazón que cargo aquí dentro, se sabe romántico y lo disfruta. Por eso va y vive y siente. Se da permisos extravagantes. Se aventura a amores que se dan en segundos, de esos que estallan chispas y fuegos artificiales, que cuando se besan, tocan las almas. Y obvio, entre más imposibles, más les gustan. Son como un reto porque insiste en hacerlos posibles. Porque cree que el amor todo lo puede. Y la distancia, los tiempos, las culturas y todo eso, son maricadas. Porque cree, o sea, el man está convencido que su historia, sí o sí tiene que ser material para un libro. No para un post, dos o seis, aquí en el blog, no, señoras y señoritas, para un libro, dice él.

Y por eso, porque cree que vale la pena apostarle al amor, se da permiso de romperse y quedar hecho pedazos. Ya lo hemos dicho, es el costo que tienen los buenos momentos. Y me hace huelga. Y se pone insoportable. No saben. Malgeniado. Frustrado. Preguntón. Qué “¿otra vez?, que ¿qué más aprendizaje?”, dice que “y entonces, pa´ cuándo sí?”, que está “jarto y frustrado” y me ordena que ni por el putas lo volvamos a intentar, que nos ahorremos todo eso y me exige que pida al cosmo y a las estrellas que el proximo sea el que es porque según él “esta cansao y no puede con uno más”.

Mas tierno. Me encanta. Sobre todo porque así es él; Apasionado. En últimas hace pataleta pero se recupera rápido y vuelve con más fuerza. Se fija en sus errores y los analiza y los estudia y trata de no volverlos a cometer. Y lo más bonito de todo es que se le olvida siempre lo feo, se abraza a lo bonito y a la ilusión de su historia cool y siempre, siempre, vuelve a empezar. Como si nada. Limpio. Entusiasta. Feliz.

Porque sabe, o sea, tienen clarísimo que no quiere quedarse con la duda de “y si lo hubiera intentado”… porque sabemos, él, mi cabeza y en general toda yo, que en una de esas será.

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