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No hay que pensar tanto, dicen

13 noviembre, 2016
PrincesaSamaria Blog

Pensé en escribirle porque me nacía, quería saber de él, porque sé que no pasa nada si uno escribe y porque me daba la gana. Pensé en cualquier excusa; saber cómo estas, vi esto que me acordó de ti, mira lo que encontré, ¿viste esto? Sabía, que hablaríamos deli, porque es buena onda y me gusta y es interesante y tenemos una comunicación fluida y cool. Pensé en escribirle para saber si pensaba en escribirme.

Pensé en gastarme el último cartucho y hacer el último esfuercito y dejarlo todo en la cancha. Como las grandes. En dejarle la pelota a él y dejar de esperar. Pensé en escribirle tipo 11, no, que mejor después de almuerzo, no mejor tipo 7pm, 8pm, 9pm, ya no, muy tarde.

Pero también pensé como quiero que las cosas fluyan relajadas, tranquilas, sin darle vueltas y sin mucha cabeza. Sin pensar. Que no quiero presionar, ni forzar, ni arrastrar a alguien a mí. Solo que las cosas se den en armonía, en tiempos rápidos, con determinación, sin dudas y con mucha sencillez.

Pensé en las mil cosas que podíamos hacer juntos, lo cheveré que la podíamos pasar y todo lo que podíamos construir. Pensé en escribirle para que no muriera algo que podía ser bonito. Así como también pensé que si él quería, -saber de mí, escribirme, darle continuidad- lo hacía y yo feliz le contestaba.

Pensé que él no quería. O sí quería pero estaba en otra vuelta. O en otra sintonía. Básicamente no estaba en la capacidad de meterse en semejante vuelta que soy yo. Que era otra, siempre es otra. Que yo le gustaba, pero no lo suficiente. Pensé en qué lástima no gustar esta vez, pero relajada y sin ego y sin dolor porque no hay ningún problema con no gustar.

Esta vez no pensé qué había hecho yo mal. Qué tenía yo que no le gustaba. Que si mucho de esto o poco de lo otro. Que hablé mucho o mostré demasiado, no, esta vez pensé que no se trata de mí.

Así que pensé que si no está preparado para este cuerpito caribeño, esta personalidad excéntrica y esta carita pecosa, mejor que no escriba. Y mucho mejor, no escribirle yo. Pensé que lindo, chiquito, bebé, bye, bye. Next.

Y ese es el problema. Uno piensa mucho.

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1 Comment

  • Reply Yesica 30 julio, 2017 at 10:21 am

    Princess. Llevo leyendote unos 3 o 4 años, y es que llevo soltera como 7 con ires y venire pero soltera. Eso si, soltera, p e ro nunca sola. Gracias por tus palabras, gracias por esa forma tan bonita de escibir, por demostrarnos que no somos las unicas con ese corazòn enamoradizo y romanticon que si bien lleva muchos años construyendo una murrala 4 veces mas grande que la china, para quenadie entre y puedalastimarlo, se muere porque llegue su principe galopando su hermoso cabballo blanco a destruir esa muralla. Pero es que sinceramente, se necesita maquinaria industrial para medio agrirtar esa muralla. Y es que mkis, nos hemos excedido un poco con los buenos materiales.

    Mil gracias por compartir los pensamiento que rondan una cabeza tan loca como la tuya, con los cuales nos sentimos identificadas por monton. Porque es que no estamos solas, somos mas las que queremos un amor bonito y que se desviva por nosotraa y almismo tiempo que nos deje vivir, qie viva ahi al ladito, volando juntos pero no amarrados.

    Acà desde Melbourne, Australia muy a la 1:12 de la madrugada teagradezco y te felicito tantas palabrasque si supieras cuant o me han salvado, por dios marica me cobras por tus servicios. U n beso, aunque leyendote siento que te conozco y que somos parcerisimas, lo cierto es que no te conozco en persona, espero algun dia llegara hacerlo y darte las grscias mirandotea los ojos admirandotus pequitas, decirte lo gran de que eres y el talento que tienes. Porque mover fibras no es facil, y tu mi querida amiga, mueves corazons que son mil lo nes de fibbras juntas.

    P.S. nunca porfi dejes de escribir

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