Amor

Se trata de fluir y gozar

21 marzo, 2017

Hace poco conocí a esta nueva amiguita. Me contaba que tenía 22 años, que ya se había graduado de la universidad, trabajaba, se estaba especializando y buscando la forma de crear empresa.

¡J-O-D-E-R! ¿Y esta a qué hora goza? ¿No es esa la edad para hacer estupideces? ¿A esa edad estamos realmente claros con lo que queremos? Eso, entre otras cosas era lo único que mi cabeza podía pensar. No me daban los números. Porque si sumamos responsabilidad con juventud hay que restarle muchas cosas. Fiesta, desamores, viajes y la cantidad de errores que me aclararon el camino me enseñaron los si y los no y trajeron aquí.

Y me acordaba de mi misma a esa edad y lo loca y gozona que era.

Y volví a la yo de ese entonces, y pensé que por mucho tiempo tuve la torpeza de hacer planes. Muchos y constantes. Quería cosas específicas y concretas y me encaprichaba con ellas de forma desesperada. Las quería porque se me habían ocurrido y porqué parecía, según mi lógica infantil, que era lo que más me convenía y se vería cool en mi vida.

Sin doblegarme y haciendo tres veces más esfuerzos que cualquier mortal me caía y me levantaba y me volvía a caer con tal de conseguir esas metas auto impuestas. Y seguía y seguía sin la conciencia necesaria que implica separar lo que se quiere y lo que de verdad conviene. Lo que es y lo que obligamos a que sea. Lo espontaneo y lo forzado.

Mientras crecía aparecían nuevos objetivos y construía sobre el futuro y sobre mi auto visión de éxito (¿Pero qué demonios es el éxito? ¿Mil cartones EN LA PARED? ¿tener cuatrocientos levantes Y NINGUNO QUE VALGA LA PENA? ¿un sueldo de miles de millones Y NADIE CON QUIEN COMPARTILO CON AMOR Y PAZ? ¿rumbear y beber todo los fines de semana Y SENTIRME EL RESTO DE SEMANA VACIA? ¿tener muchos amigos y NINGUNA RELACIÓN TRASCENDENTAL? ¿tener un súper trabajo y NO TENER TIEMPO PARA NADA TENER UNA VIDA?). Me exigía. Me planteaba metas sensacionalistas para poder llenarme la boca con matices soberbios y poder gritar y contar lo logrado.

Pero nada, veía cómo todos mis planes se deshacían, se alejaba y se tornaban imposibles. Sentía como me cerraban mil puertas en mi pequeñísima nariz y como mis esperanzas se fracturaban. Dejaba de creer en mí, en los sueños, y en lo bonito. Era difícil y cada vez que un objetivo se hacía imposible y se iba a la mierda, llegaban las frustraciones. Unas tremendas y profundas. Ingratas. Impotentes. Caprichosas.

Pero luego el milagro sucedía. En otra forma, en otro momento, en otro lugares y en sus propios tiempos. Pero sucedía. Muy diferente pero sucedía.

Y hoy miro atrás y veo que sucedía como más me convenía. Cuando me relajaba y dejaba de resistirme y confiaba en la vida. Y pienso que entre ilusiones rotas y esperanzas desesperanzadas, entre frustraciones varias y sueños tardíos, cuando he conseguido lo que con tanta furia he querido me doy cuenta, hoy, que los resultados me dan igual.

Porque sea lo que sea, el camino es el que ha valido la pena. Aunque pensaba que se trataba del diploma o del puesto de trabajo, nada que ver, bailé tanto, conocí gente tan increíble, me reí sinceramente, me enamoré, viajé, aprendí, y en general, la he pasado tan pero tan bueno que todas esas formalidades no son más que accesorios. Porque los diplomas no me han servido de nada y ni me dedico a lo que ellos dicen. Y los trabajos, como los amores, se empeñaban en abandonarme.

Así que a mi nueva amiguita le dije que wow y mil veces wow. Reflexioné y me di cuenta que yo nunca tuve el pulso tan firme ni la puntería tan acertada. Pero sonreí secretamente porque supe, sin espacio a dudas que no hay tanta gente que entre caminos curvos con tantas cuestas arriba, se hayan divertido la mitad de lo que yo lo he hecho. Porque entendí que, el gozo ha estado en el mientras tanto y la felicidad en cada día.

Las metas solo han sido una excusa para gozar.

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6 Comments

  • Reply Claudia osorio 22 marzo, 2017 at 9:22 am

    Me encanto!!

  • Reply Caro 23 marzo, 2017 at 7:43 am

    Me encantó tanto porque soy esa de 22 que con tan solo dos años más ya va por la segunda especialización… y es algo que he escuchado tantas veces, pero siento que es igual cuando mi mamá me da un consejo, que al final siempre termina diciendo: “nadie experimenta por cabeza de otro”. Y sí, lamentablemente así es… creo que muchos de esta generación lo sabemos y es algo que escuchamos casi a diario, pero no es tan fácil dejar a un lado lo que somos, porque así nos criaron, lo que soñamos y lo que queremos. Ojalá no nos estemos arrepintiendo después de sacrificar algunas cosas por lograr las otras que queremos.

  • Reply LA MAMA 23 marzo, 2017 at 11:49 am

    EXCELENTE MUCHACHITA!!!

  • Reply Georgina García 2 abril, 2017 at 9:51 pm

    Me ha caído como anillo al dedo este post, tengo 19 años y estoy a poco de terminar mi carrera. Pero entre tanto esfuerzo por ser mejor cada día y evitar a toda costa equivocarme, olvido vivir como alguien de 19 años que se enamora sin preguntarse nada, que hace estupideces, que come lo que le da la gana sin remordimiento.
    Definitivamente tengo que fluir y gozar.

  • Reply napumogora 24 abril, 2017 at 10:23 pm

    I am back. Siento mi ausencia, gostei dessa entrada aqui. Beijos gatona

  • Reply Alejandra 3 mayo, 2017 at 11:13 pm

    Hola Princesas,
    La verdad es que leer este blog y algunos otros y lograr sentirme identificada algunas veces con lo que en ellos encontraba me motivó a escribir mi propio blog.
    Las invito a que me lean y me dejen saber si les gusta.
    http://fulanacualquiera.blogspot.mx/

    Muchos abrazos y que sean muy felices

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