Viajes

La Villa de Leyva de colores de Cuba

20 abril, 2017

Trinidad; La Villa de Leyva de colores de Cuba

 

A Trinidad no fuimos en bus. Realmente hicimos todo lo posible por alquilar un carro pero no solo fue todo un lio sino que además lo terminamos pagando y a última hora nos dijeron que no y toda una gestión eterna para que nos devolvieran la plata. Así que mejor como cualquier mortal, en bus.

Nos fuimos un día antes a la estación de buses y fue muy sencillo. Llegamos y Trinidad es wow. Llena de casonas gigantes y muy bien tenidas, llenas de color, ventanas de piso a piso y con sus puertas abiertas. Tiene calles empedradas, muchas tienditas y galerías y turistas por todas partes. La plaza es bellísima, y la gente en las calles le da mucha vida.

Es fácil y rápido de recorrer. Pero delicioso y apasionante. Las casas, la mayoría tienen ventanas enormes que dejan ver lo que pasa adentro. Hay terrazas para ver el atardecer y los restaurantes son una cosa loca. Muchos de ellos se llaman “restaurantes museables”. Si, si, yo también me detuve un par de minutos para leer y volver a leer y poder interpretar qué significaba eso. Me pareció alucinante. Como ellos.

La mayoría están llenos de gracia y construidos con un arte insaciable. Son casas, tradicionales convertidas en restaurantes pero sin restaurantearlas. Más bien conservando lo de casa y sirviendo comida. Todas son con estas lámparas antiguas de casas tradicionales y los muebles y las mesas, y los adornos y los cuadros, y todo.

Hay uno especial que tiene la cama y al frente las mesa puesta para que uno coma, por ejemplo. O son pequeñas salas de casas familiares hechas mesas para servir. Son para aplaudir. Muy originales, muy autóctonas, muy cubanas.

Estuvimos en la casa de la música con grupitos de salsa en vivo, viendo locales bailando con extranjeros, locales con locales y extranjeros con extranjeros. Un plan sabroso y muy divertido. Hay mojitos en todas las esquinas y unas piñas coladas increíbles.

Para Comer: Restaurante San José (comí ahí el coctel de langosta más rico ever), Taberna la Botija y café don Pepé.

Nos fuimos un día a pasar la tarde en Playa Ancón. ¡LO MÁXIMO!

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