Amor

Cumplámonos

9 mayo, 2017

Debería escribir, debería escribir, es lo único que me dice mi cabeza. Y me lo repite como quien tiene la experiencia y sabe qué es lo correcto y lo mejor para hacer. Como quien sabe cuál es el camino. Pero nada que me siento juiciosa a hacerlo. Yo le digo que sí, que tiene razón, que debería escribir, pero de qué. Y me quedo ahí en el qué. Pero mi cabeza, bien terca que es, vuelve porque sabe lo sanador que escribir es. Y lo poderoso. Y trascendental. Y me dice que cómo así que de qué, que esa nunca ha sido mi barrera. Siempre encuentro temas, infinitos temas. Cursis, locos, sin sentidos, románticos, aburridos, existenciales, dramáticos, divertidos o vacíos. Pero tema siempre hay.

Y yo me siento regañada por mi cabeza. Es real, ella algunas veces tiene la razón. Como esta vez. Temas siempre hay. Puedo escribir de lo increíble que fue mi viaje a Cuba y cómo llegué allá sin pensarlo mucho y fue más de lo soñado. O de cómo este nuevo dolor de espalda con el que llevo un mes me está haciendo ver la vida diferente y abrazarme a ella y a tener mucha más compasión conmigo y la vida y saber lo delicada y vulnerable que es y que soy.

También podría escribir de cómo conocí a Jaime, mi novio, y de lo impresionante que es, o de la gente que últimamente se me presenta como ráfaga de amor y lealtad, que llega en el momento perfecto con algún mensaje de apoyo y fuerza y vendavales de amor y la palabra más cálida y precisa en el momento que más la necesito.

Y por eso, porque mi cabeza sabe que tengo un montón de cosas de qué escribir insiste e insiste, debería escribir, debería escribir. Pero nada, yo sigo con mis excusas. Le contesto que tengo un cojonal de cosa que hacer y que la gente ya no lee, pero la doctora cabeza sigue son su sirirí, debería escribir, debería escribir.

Me manda mensajes fuertes. Porque a mi hay que hablarme así. Claro y fuerte. Con la verdad así duela. Me dice que tengo miedo. Y que cuando tengo miedo me hago la reina de las excusas. Y eso lo reflejo en no escribir. Y en las excusa que tengo para no escribir y no enfrentarme. Bendita cabeza, tienes razón, pienso.

Y ella sigue, y sigue, me dice que qué demonios, que yo nunca he sido de excusas. Que me he caracterizado por el miedo a mí misma sí, pero en lo que realmente me he especializado es en seguir a pesar de ellos. De moverme con las dudas y los temores en los hombros. Y sobre todo a moverme y seguir. Reinventarme. Y echar pa´ lante. Sacudirme. Buscar soluciones. Mejores lugares emocionales. Bonitos y optimistas. Sensatos y vivos. Llenos de risas y desafíos.

Me dice que debería escribir, que debería escribir, que yo siempre he sido una vieja que necesita que todo sea para hoy, ya, ahora. Soñando, diciendo y haciendo antes que el tiempo y el olvido a mí misma me ganen. La melancolía se lleve los días, las dudas el alma y el miedo los sueños.

Y por eso aquí estoy haciéndole caso a mi cabeza que me exige que escriba y escriba. Porque aunque no es fácil hacer lo que se debe hacer es mejor hacer lo que se debe hacer a quedarse sin hacer nada y sufrir porque no se hace lo que se debe hacer. Por eso estoy escribiendo de esto. De cómo sabemos exactamente lo que tenemos que hacer y muchas veces no lo hacemos por miedos creados, forzados, inválidos y auto impuestos. De cómo creamos cientos de miles de excusas, todas muy fáciles de resolver que se caen por su poca fuerza y carencia de lógica verdadera, para no cumplirnos, para no dejar de estar cómodas, para no brillar con toda la luz que tenemos dentro.

Por eso aquí estoy haciéndole caso a mi cabeza y escribiendo, escribo, porque cuando nos lanzamos y vamos por lo nuestro, el mundo nos sonríe, nos manda mensajes en personas y situaciones. En las estrellas y en la luna. Parece magia, coincidencias. Y sí. Es magias y son coincidencias que creamos, y ahora vemos porque estamos listos. Porque nos atrevimos. Porque ese es el camino. Y aunque cueste, cada paso, cada alguien que se cruce en el camino, cada subida y cada bajada, cada derrota y cada acierto, habrán valido la pena porque la meta no es la meta, la meta es atreverse a brillar.

Retarse. Creer en uno. Desafiarse. Confiar. Serse leal. Cumplirse. La meta es, crear exactamente la vida que queremos. Ni un poquito menos, nunca.

Y por eso escribo. Porque escribiendo me cumplo. Y les cumplo.

Cúmplanse amigas del futuro, cúmplanse. Cumplámonos.

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4 Comments

  • Reply msmadeline92 9 mayo, 2017 at 4:47 pm

    No puedo sentirme más identificada Mema. Tu escrito encendió una luz y me pellizcó el corazón por las cosas en las que yo también debo cumplirme, curiosamente escribir es la primera. Por eso y mucho más, esta vez, gracias por cumplirte. Un abrazo.

  • Reply danivsalgado 9 mayo, 2017 at 5:30 pm

    mema gracias por cumplirte y por cumplirnos tu siempre me enciendes el corazón y las ganas..

  • Reply Nataly Marquez Benavides 10 mayo, 2017 at 9:23 am

    Siempre me conectó con tus escritos! Esta vez no se que paso… no lo logré.

  • Reply Tatiana 10 mayo, 2017 at 10:21 am

    Háblanos de tu relación, de lo linda que es! PlisS!!!

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