Amor

¿Por qué me amas?, le pregunté

10 agosto, 2017

Muchas veces le he preguntado que por qué me ama y al principio se quedaba callado, -situación exótica en él que tiene un discurso admirable y coherente hasta para lo más incoherente-, miraba el horizonte y luego, en vano, hacía el intento de descifrarlo. Y lo lograba, hacía un listado ordenado de algunas de las cualidades más evidentes que tengo. De las que todos se han enamorado –sí, obvio, esas mismas que otros han odiado-.

Un conjunto de cosas bonitas y divertidas. Una respuesta llena de lógica, teoría y enumeraciones tan razonables como válidas. Sus ojazos negros sonreían, sus pestañotas parecían bailar alegres mientras me convencía y se convencía de que me amaba. Que me amaba fuerte. Duro. Real.

A mí, invariablemente, el listado se me hacía familiar por lo que quedaba feliz con la respuesta -pues siempre me amaron desde esas mismas razones y me parecía lógico que él se sumara a amar lo que se ama de mi-, y la escena terminaba rápido porque aun si llevábamos un mes juntos, cerraba, siempre, dándome un beso en la frente y un “porque me voy casar contigo”.

Nueve meses después, o sea, ayer, se lo volví a preguntar; “¿Jaime, por qué me amas?”. Esta vez sus ojotes se quedaron serios pero con ese brillo que destila amor. Sus pestañas me acariciaron la mirada y sus palabras me abrazaron el alma;

“No sé, bollo, no tengo razones, solo lo siento” respondió.

Y ahí lo entendí todo. Y con todo digo todo. Entendí mi vida. Mis errores. Mis aciertos. Mis movimientos. Los amores que quisieron ser y yo no quise que fueran. Los que yo quería que fueran y no quisieron ser. Entendí de dónde vengo. Entendí para dónde quiero ir. Entendí cada paso que di. Los lugares que recorrí. Las lágrimas que derramé. El tiempo, cuando parecía con afán, cuando parecía estático, y cuando lo sentí eterno.

Todo es todo. Las veces que pensé que había amado y las otras que me sentí amada. Entendí las razones por las que pensé que no llegaría mi final feliz o que mi corazón simplemente no amaba. Entendí mis letras, entendí los anhelos de mi corazón, la confianza en el amor y la espera.

Entendí, lo que entendía sin entender. Porque siempre supe, lo tenía claro, sabía que cada paso me arrojaba a él. Me llevaban al amor de verdad. Pero no podía comprenderlo porque no lo veía. Era una creencia llena de esperanza. Una ilusión. Una certeza con bases muy sólidas en la fe. Pero no podía saberlo. No lo había visto, no lo había vivido, no lo había sentido.

Pero siempre lo dije, y lo repetí y tanto, que me convencí de ello. Sabía que lo entendería todo cuando él llegara. Y hoy él eres tú, Jaime. Ese ÉL, del que tanto hablé. Del que tanto escribí. Al que con tanta fe esperé. La explicación de cada situación de mi vida. La mirada transparente a lo que sí fue y a lo que no. La certeza de que todo, absolutamente todo –mi caos y mi orden-, no solo valió la pena para encontrarte, sino que todo debió haber sido tal y como fue –doloroso y feliz- para poder aprender lo que debía aprender para poder verte de esta forma como te veo.

Porque hoy entiendo que tus pasos también fueron perfectos para traerte aquí. A este lugar que es mi corazón que se siente comprendido, por fin, con la conexión que tiene con el tuyo. Con tu mirada suave y tu convicción de mí. De lo nuestro. De que soy yo y siempre fui y siempre se trató de mí.

Porque entendí cómo es esa vaina de amar. Porque tú me amas. Real. Porque el que ama, no tiene razones lógicas ni razonables. No tiene razones palpables ni descifrables. Porque amar va más allá de lo que se toca, lo que se ve y lo evidente. Porque el que ama percibe la magia, descifra lo que es la química, se deja arrastrar sin miedo y armado de convicción por los sentires. Porque el que ama siente el llamado. La revelación. El fuego. Las estrellas en la panza y los chispazos en el corazón. Los fuegos artificiales en el alma y las señales de tránsito del alma indicando que HAS LLEGADO A TU DESTINO.

Porque el que ama, solo lo sabe. Solo lo entiende. Solo lo siente. Porque el que ama, ama como tú amas, Jaime.

Y yo soy una aprendiz de tu amor y tu amor, tu amor es el lugar donde quiero vivir.

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6 Comments

  • Reply Natalia 11 agosto, 2017 at 2:55 pm

    ❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️ Demasiado!!!!!

  • Reply diana marcela 11 agosto, 2017 at 5:39 pm

    Amo todo lo que escribes, la manera como vez la vida y me hace sentir identificada, 🌻🌹

  • Reply AnaMa 11 agosto, 2017 at 9:01 pm

    Me encanta !

  • Reply Valeria 12 agosto, 2017 at 1:55 pm

    Lo amé!

  • Reply Isa torres 13 agosto, 2017 at 11:32 am

    No puedo con tanta belleza

  • Reply Jo 5 octubre, 2017 at 11:11 pm

    Me parece lindo lo que escribes, es muy tierno y muy pero muy intenso, al leerlo sientes que realmente te sale del corazón, de tu entrañas, sin embargo hay algo que no deje de pensar mientras leía y es entonces toda tu vida estuvo a la espera de un hombre para hacerte feliz? Lo que digo es, esa es toda la definición de felicidad, bueno la felicidad es subjetiva y tal vez estoy generalizando pero de verdad yo personalmente no quiero que un hombre sea todo ese todo que me hace falta y que todo lo que hice, hago y haré sea solo esperando que alguien me haga feliz… No sé depronto hablo desde mi corazón que es muy escéptico, sí eres feliz es increíble, tus escritos me inspiran todos los días. Buena energía.

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