Amor

Un mail sencillo

26 octubre, 2017

Soy una vieja de rutinas muy marcadas y por eso te escribo desde donde siempre. Mi oficina, el café al que vengo cada vez que puedo. Desde la misma silla. Y haciendo lo mismo que vengo a hacer aquí, escribir. Eso hacía hasta que me dio un antojo gigante y de colores de escribirte que te amaba.

Y entonces abrí mi correo e inmediatamente puse el tuyo. Pensé que al ver un correo mío pensarás que te estaré enviando información de nuestro próximo viaje, o un plan para el fin de semana o algo para imprimir, como siempre. Y al ver que no es así, sonreirías. Y qué bonito es el universo cuando tú sonríes. ¿Lo sabías? se ilumina y brilla. Y es el lugar ideal. Donde todo es posible. Fácil. Donde la vida no se toma en serio y donde la vida se toma en serio. En fin… quise escribirte que te amaba.

Como asunto del correo, para que siguieras pensando que era un mail de esos rutinarios míos, en un acto de irreverencia loca puse “info” y en consecuencia a ello me dispuse a informarte de varias cosas.

Que te amo, por ejemplo. Y que aun si imaginé el amor miles de millones de veces, tú eres miles de millones de veces mejor. Que desde que apareciste mi universo empezó a girar hacia afuera, hacía ti. Que tu mirada es la respuesta a los deseos de tantas estrellas fugaces que vi. Que contigo se me acabaron las preguntas y me llegaron todas las respuestas. Que tienes lo que se debía tener para encender mi alma y volverla loca y luego, también, tienes eso que se debía tener, para calmarla, domarla y darle rumbo y hacerla fluir.

También me pareció interesante informarte que eres todo lo que siempre quise. Colores. Luz. Oscuridad. Camaradería. Risas. Tranquilidad. Un lugar. Mi casa. Y sensaciones, sí, sensaciones también eres. Planes. Locura. Un camino. Un norte. Y por supuesto, el más delicioso de todos los amores. Y como de ñapa, me siento tuya. Absoluta y enteramente tuya. Y no tengo miedo. Ni ansiedad.

Además, bueno, que sepas que por primera vez en mi vida no tengo desespero del futuro porque mi futuro es lo que somos. Eso es el futuro. Cualquier cosa que nos inventemos. Cualquier lugar al que vayamos. Cualquier proyecto que nos propongamos. Cualquier sueño que construyamos. Cualquier lugar donde nos quedemos. Cualquier beso que nos demos. Cualquier circunstancia que superemos. Cualquier risa que compartamos.

Eso es el futuro. Y sí existe. Lo sé. Lo he visto. En tus caricias en mi pelo cuando estoy enferma. En tu tranquilidad en mis malos días y en tu incondicionalidad en mis días más malos que los días malos. En tus besos de buenos días. En el disfrute de tu lengua por cualquier rincón de mi cuerpo. En ese sentimiento que irradias de plenitud e inocencia cuando te acuestas en mi pecho.

¿Ves? es una realidad. El futuro existe porque también lo he sentido. Siento que se me alborota dentro cuando me dices te amo. Y algo en mi interior se prende y quiere explotar cuando me haces ojitos y no siento que te amo, sino que es el sentimiento que le sigue a eso que no tiene un nombre en palabras pero creo que lo entiendes. Lo veo, veo una luz que me enciende cuando sonríes. Lo siento como una fuerza más fuerte que todas las fuerzas que haya conocido cuando estás. Se apodera de mí y es superior a lo humano, cuando reímos juntos.

Porque fuiste el fin y mi nuevo comienzo. Eres mis risas. Mis ganas de volver a casa temprano. La virtud de mi presente. Las notas que ponen a bailar a mi alma. Los colores en mis días oscuros. El amor. El amor hecho realidad. Y no te cambiaría absolutamente nada. Me lo das todo. La magia que necesito para seguir creyendo que el mundo tiene fantasía. La explosión de buena onda suficiente para hacer de cada día, un buen día. El amor inmenso que desata el mío. La paciencia invaluable que supera mis límites. El deseo inamovible y apasionado por mí que sacude las estructuras de mi ardor interno.

Y te escogí desde el principio. Y te escojo hoy y te volvería a elegir en mil vidas porque eres todo lo que quiero. Y más. Mucho más. Porque me despiertas cosas que más allá de inmensas y más grandes que yo, son sentimientos bonitos y tranquilos. Sinceros. Y muy poderosos y decididos. Y veo lo que soy contigo y me gusta. Y por eso sé que el futuro existe, porque yo te escojo como mi futuro.

Como el lugar a donde quiero vivir.
Como la casa que quiero habitar.
Como los sueños que quiero realizar.
Como el camino que quiero construir.
Como el amor que quiero eternizar.

Y porque nunca, de los nunca, había sentido el futuro. (Claro, todos los anteriores eran pasado.)

Y bueno, la información empezó a salirse de control y el mail se alargó y cuando me di cuenta había dicho más de lo que he dicho en mi vida y la cursilería estaba sin rienda. Debes estar releyendo cada línea intentado entenderla, sentirla y hacerla tuya. Y vaya que eso es un trabajo que cansa. Y vaya que tanta cursilería debe aterrar. Pero nada, es así. Es lo que hay.

Así que decidí despedirme antes de un coma diabético porque en serio, yo, la reina de la cursilería, hoy se coronó como la reina de la reina de la cursilería, EN UN MAIL!

En fin, nos vemos en media hora,

Mema.
(y puse send y mi mundo se iluminó porque

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