Amor

El mejor día de mi vida

17 diciembre, 2018

Cada vez que cierro los ojos me devuelvo a esos días, a ese día. Es inevitable. Veo con una nitidez poco convencional en mi memoria cada abrazo, cada sonrisa y cada baile que recibí. Logro volver a sentir en mi corazón el poder de cada palabra bonita que me regalaron, la energía de amor que orbitaba en el ambiente y puedo sentir la fuerza en los deseos más sentidos y verdaderos que me han deseado en mi vida.

Y me dirijo otra vez, y una vez más, y otra y otra a las fotos del que hoy considero el día más consentido de todos los días de mi vida como queriendo volver ahí, como deseando contener esos momentos, intentando inmortalizar en mi interior esos sentimientos y como tratando de impedir que se diluyan.

Es que más allá de la fiesta y del goce, tengo marcadas en mi alma las emociones. Porque yo siempre dije que más que un matrimonio estaba planeando una experiencia de amor. Quería que todo estuviera inundado de detalles pequeños pero significativos, que pudiéramos tocar corazones, que nos sintiéramos motivados, inspirados e inspiradores. Que fuera emotivo, sensible y humano. Que conmoviera y fuera inolvidable.

Y creo que lo fue. Yo entré a la ceremonia bañada en lágrimas de emoción. Al Bombi se le rompió la voz mientras leía sus votos, mi hermano no pudo seguir con sus palabras porque se quebró, lo que dijeron nuestros padrinos hizo que hubiera pieles erizadas y llanto emocionado en nuestra gente, mis amigas en la mitad de la noche sin palabras me abrazaban y me abrazaban más y sin palabras, lloraban. Y ni hablar del Bombi, entre baile y baile, entrada la noche, me miraba y me decía respiremos, esto es nuestro, quiero llorar.

Justo lo que quería, una ceremonia que fuera tan nuestra como de todos. Una verdadera declaración de amor. Una promesa real, una declaración con testigos y una apuesta pública. Creamos con todos los que nos acompañaron un vínculo, hicimos de ellos unos cómplices que suspiraron, se emocionaron hasta las lágrimas y se conectaron con nosotros de forma inspiradora.

Luego, todo lo que siguió fue perfecto. Una fiesta de almas contentas y alegres por nuestra unión. Y para mí, esta servidora que la mejor forma que tiene de expresarse es escribiendo, de lejos y sin duda el día perfecto. La noche más especial y memorable de mi historia. Mi día favorito. La felicidad más feliz e intensa de lo que he vivido. La reina de todas las emociones. Y obvio, un cliché: el día más feliz de mi vida.

Siempre que veía que todas las novias escribían “El día más feliz de mi vida” en sus fotos de matrimonio yo me lo cuestionaba. Yo me decía, ¿en serio, teniendo en cuenta TODOS los días de su vida, -incluyendo colegio, universidad, primeras navidades, cumpleaños, fiestas, primer beso, primera borrachera, primer día de maestría, el día que conoció el mar, no sé- es el día más feliz de la vida de esta persona o lo pone porque todas lo ponen y se supone que es lo que hay que decir?

Hoy no solo les creo, sino que también deseo con todo mi corazón que así haya sido. Espero que haya sido el día cumbre de felicidad y emoción y buena onda y locura bonita de la vida de todas las que se han casado. De todas las que planearon ese día con convicción, dedicación, amor y verdad, como yo. De todas las que apostaron al amor. De todas las que lo encontraron, el de verdad. De todas las que creyeron en sí mismas y supieron esperarlo, atesorarlo y cuidarlo. De todas las que tuvieron la fortuna de coincidir en tiempo, espacio, química, energía, sueños, pasión y vida con el amor. Hoy no solo les creo sino lo espero.

Y a ti, a ti que estás por casarte te lo deseo, deseo que sea el día más feliz de tu vida. Que te propongas gozarlo y no dejar que nada te lo dañe. Que sea tu decisión más sabía vivirlo tuyo, inmejorable y sin límite. Que mires mucho. Que sientas todo, que respires y te des cuenta de que todos están ahí por ti, que todo eso es tuyo y sobre todo, que lo mereces.

Y a ti, a ti que no que no te ha llegado la hora te lo deseo también. Deseo que tengas la calma para esperar el amor verdadero, la sabiduría del aprendizaje y el entendimiento que da el proceso, la conciencia para reconocerlo, la paciencia para no afanarte a equivocados, la convicción clara y valiente para no negociar lo que mereces, la fuerza para abrirte camino en encantarlo y aprenderlo y obvio, la madurez necesaria para entenderlo, cuidarlo, serte leal y hacer de eso un amor bonito. Un hogar que sea tu propio mundo mágico de amor.

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1 Comment

  • Reply Nicolle 18 diciembre, 2018 at 10:59 pm

    Wowe emociona cada letra que escribid y me alegra de sobremanera tu verdadero amor, Dios los bendiga en esta carrera que dura toda la vida. 😍😍😍

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